Exposiciones

Guenda

Inauguración: miércoles 14 de noviembre, 2018. 

Galería Elin Luque

GUENDA

Los idiomas no mueren, sólo duermen en la jícara de nuestra cabeza como una serpiente que muda de piel, y no se renuncia a pertenecer a una cultura, a un pensamiento. Demián lo sabe, por eso vuelve a su casa para volver tangible sus recuerdos de infancia, las advertencias de la abuela:
-Bebe un poco de agua Demian antes de dormir, para que tu guenda, tu otra alma, no salga a vagar por las noches a buscarlo. Y cuando amanezca, no esperes que el sol esté en lo alto para despertar, levántate, para que los niños no sorprendan a tu guenda y lo apedreen.
Los binnizá "gente nube" o zapotecos dicen que cuando nacemos nace con nosotros un animal, el mismo día y a la misma hora, y con él compartimos una misma suerte, es nuestro hermano gemelo, es nuestro guenda. Hay guenda que no son temibles, algunos son acuáticos como el pato, el pelicano, la nutria, el ajolote, el camarón, el cangrejo y el pulpo; otros son terrestres como la tortuga, el armadillo y el chapulín; o aéreos como el loro. Los binnizá anhelan tener un guenda grande, enigmático o fantástico, por ejemplo, un oso de tierra fría; un jaguar que trae los colores y los colmillos de la muerte; un águila que gobierna el día y que puede mirar el rostro del sol y cuando tiene sed mira hacia el norte y bebe viento; una serpiente porque muda de piel y no muere. Aunque la rana es considerada la hija del señor de la lluvia no es un guenda poderoso. Con la llegada de los nuevos animales que trajeron los españoles, los zapotecos quedaron fascinados con el toro y el burro y los tomaron por guenda

Víctor Cata
 

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